Schoenstatt

Schoenstatt nace -a comienzos del siglo pasado- a partir de la labor pedagógica del P. José Kentenich en el Seminario Menor de la comunidad de los Padres Pallotinos, en el lugar llamado Schoenstatt, (que significa "lugar hermoso"), junto al pueblo de Vallendar a orillas del Rhin, Alemania.
La historia de Schoenstatt está marcada por acontecimientos simples, pero de profundo significado, a partir de los cuales se ha gestado un movimiento de gracias, de vida y de ideas.

Desde pequeño, el Padre Kentenich debió sufrir en su propia persona el desarraigo típico de nuestro tiempo, debido a una difícil situación familiar. Pasó por duras pruebas espirituales durante todo el período de sus estudios. Sin embargo, también pudo experimentar en la acción educadora de María, a quien se había confiado, el camino de solución y arraigo en el mundo natural y sobrenatural. Poco a poco se fue delineando en su corazón el anhelo por la creación de un hombre nuevo y una nueva comunidad, capaz de enfrentar los desafíos del tiempo. En 1912, el P. Kentenich es nombrado director espiritual de los jóvenes del Seminario Menor. Comienza a educarlos motivándolos a emprender la tarea de su propia transformación, en un ambiente de libertad y confianza. Lo hacía básicamente despertando la propia energía formativa de los jóvenes, entusiasmándolos por grandes y verdaderos ideales morales y cristianos. Su propia experiencia y su visión del papel de María como Madre y Educadora, lo lleva a formar con ellos una Congregación Mariana como un "medio excelente para la realización de nuestros ideales juveniles y para lograr de manera más perfecta, rápida y segura, la meta de nuestra autoeducación": encontrar a Jesús por María (Plática en la fundación de la Congregación Mariana, N° 2).

Dos años después de haber iniciado su labor pedagógica con los jóvenes, estalló la primera guerra mundial (Agosto 1914). ¿Qué hacer para que el ambiente del ejército y la guerra no destruyera los ideales y la fe de los jóvenes? En su búsqueda cayó en sus manos la historia de un abogado italiano, Bartolo Longo, quien había "creado" un santuario mariano en Pompeya. Vio en ello un signo de la Providencia de Dios. ¿No estaría en sus planes que la pequeña capillita -que recién había sido puesta a disposición de la Congregación Mariana- se transformara en un santuario, donde María fuera la Madre y educadora de los jóvenes? ¿No debían pedir a María que instalara allí su trono de gracias?

Después de un tiempo de oración y meditación, el 18 de octubre de 1914, propuso esta "secreta idea predilecta" a los jóvenes. Los invitó a pedir que la Virgen se estableciera espiritualmente en ese lugar. Ellos debían atraerla con las pruebas de su amor, con el esfuerzo por su autoeducación y por desarrollar el espíritu apostólico. La presencia de María debía ser avalada por una santidad de la vida diaria, por una vida heroica de seguimiento al Señor y su voluntad: ellos debían ofrecer a Maria "abundantes contribuciones al Capital de Gracias". La historia se encargó de demostrar que el P. Kentenich no se había equivocado en la interpretación del plan de Dios y que había "sintonizado" con el Espíritu Santo.

Hasta su muerte -el 15 de septiembre de 1968- se da un paulatino crecimiento del Movimiento en extensión y en profundidad. La plática del 18 de octubre de 1914 -llamada luego Primera Acta de Fundación- es testimonio del acontecimiento central y fundacional de Schoenstatt. La alianza del P. Kentenich y de los jóvenes con María en el Santuario, es la semilla de donde brota toda la vitalidad y la estructura de Schoenstatt. La pequeña capillita se transformó en un santuario mariano y en el centro de un movimiento internacional de renovación para la Iglesia y el mundo actual.

Entre estas fechas se dieron sucesos que marcaron el rumbo y que tomaron la espiritualidad y el carisma del movimiento. José Kentenich vió estos cuatro hechos como sellos distintivos de cuatro rasgos de heróica vitalidad cristiana: 1914- basarse heroicamente en la luz divina (fe), 1942- basarse heroicamente en la confianza divina (esperanza), 1949- basarse heroicamente en la fuerza divina (amor), 1965- basarse heroicamente en la victoriosidad divina (la victoria es de Dios).

Hitos de la historia de Schoenstatt:

La historia de Schoenstatt está jalonada por momentos cumbres que señalan una especial intervención de Dios, tanto en su nacimiento como en su desarrollo. A esta intervención de Dios –o “irrupción de lo divino en lo humano”– corresponde una respuesta y compromiso de parte del hombre, en nuestro caso, del fundador y de la Familia de Schoenstatt. El Padre Kentenich señaló cuatro hitos fundamentales de la historia de Schoenstatt que se relacionan con determinadas fechas, y que llevan un título:

Primer hito:Estar en la luz divina. 18 de octubre de 1914: marca el comienzo de la historia de Schoenstatt, cuando el Padre Kentenich y los primeros jóvenes sellan la Alianza de Amor con María y la capillita se transforma en Santuario.

Segundo hito:Estar en la confianza divina. 20 de enero de 1942: en este día, el Padre Kentenich renuncia voluntariamente y por amor a los suyos, a las posibilidades de liberación que se le ofrecía para no ser llevado al campo de concentración nazi de Dachau. Cree que la voluntad de Dios es que él ofrezca su libertad exterior para conquistar la libertad interior de los hijos de Schoenstatt. Este paso condujo a sus seguidores a una mayor entrega en la Alianza de Amor con la Santísima Virgen y a una vinculación más profunda al Padre Kentenich como Padre espiritual de la Familia de Schoenstatt.

Tercer hito: Estar en la fuerza divina. 31 de mayo de 1949: el Padre Kentenich deposita sobre el altar del Santuario de Bellavista en Chile, la primera parte de una larga carta que enviaría al obispo de Tréveris, diócesis en la que se encuentra Schoenstatt, Alemania, como respuesta al informe de la visitación realizada en Schoenstatt y con la intención de poner a total disposición de la Iglesia la misión de su obra.

Cuarto hito: Estar en la victoriosidad divina. Este hito está asociado a tres fechas de 1965, después de que el Padre Kentenich fuera separado de su obra y exiliado en Milwaukee, Estados Unidos, durante 14 años; el 22 de octubre de 1965, el Papa Pablo VI confirma el decreto del Santo Oficio, por el cual el Padre Kentenich queda reivindicado como fundador de Schoenstatt. El 22 de diciembre, el Santo Padre lo recibe en una audiencia especial y el 24 de diciembre, el Padre Kentenich puede regresar a Schoenstatt, acontecimiento que se conoce con el nombre de “segundo milagro de la Nochebuena”.

Después de su regreso a Schoenstatt, el Padre Kentenich trabaja intensamente a pesar de su avanzada edad, para unir y vitalizar su obra por medio de incontables retiros, jornadas y consultas personales y comunitarias que lleva a cabo hasta su muerte repentina al terminar de celebrar la Santa Misa, el 15 de septiembre de 1968.

Hoy el Movimiento de Schoenstatt, extendido en los cinco continentes, emprende continuamente nuevos caminos para seguir regalando la riqueza espiritual que Dios suscitó en su carisma al servicio de la Iglesia y del mundo. Su fuente vital serán siempre los santuarios que surgen de la Alianza de Amor con la Madre, Reina y Victoriosa tres veces Admirable de Schoenstatt