Dirección de Formación

Partiendo de esta base, el Padre Kentenich, no sólo presenta una propuesta teórica sino una propuesta pedagógica, tanto para educadores como educandos y para la obra de Schoenstatt. Para esto necesitamos, primero: Observar la vida, comparar con otras experiencias, revisarla de forma crítica a la luz de nuestros valores, decidir, aplicar y finalmente evaluar.

Esta pedagogía busca educar, despertar, encauzar y fomentar la vida a través de un pensum integral, investigativo y científico. Plantea un trabajo conjunto, complementario y armónico entre el Colegio y el hogar. El objetivo central es formar hombres y mujeres anclados en Dios, estudiantes firmes y autónomos, académicamente sólidos, que se perciban como personas únicas, originales y capaces de desarrollar sus potencialidades, promoviendo una convivencia solidaria y comprometida, el desarrollo sustentable de nuestro país y un mundo mejor. Formamos seres humanos con capacidad y disposición de mantener una actitud y convicción que evidencien los valores y virtudes católicas.

Partimos del aprendizaje significativo, en el cual los nuevos conocimientos se construyen a partir de las estructuras cognitivas previas, lo cual lo hace un aprendizaje duradero. A partir de la individualidad de cada estudiante, el facilitador debe considerar los diferentes estilos de aprendizaje, los procesos evolutivos de los estudiantes, sus intereses, motivaciones y aptitudes.

Este modelo busca la autoeducación y la reflexión del proceso de aprendizaje en sí mismo. Esto le permite al estudiante conocer cómo aprende, optimizar su aprendizaje y aplicar lo aprendido en su vida diaria y su entorno. Dentro del proceso los estudiantes desarrollan destrezas que les permiten llegar al análisis y evaluación de los conocimientos como base del pensamiento crítico.

Aplicamos un modelo de coeducación diferenciada, la misma que promueve mantener una vida en comunidad mixta en la que varones y mujeres interactúan, se enriquecen y apoyan mutuamente, generando una socialización sana. Al separar por sexo y reconocer las diferencias en varios aspectos, logra potenciar en cada uno habilidades y destrezas, valorando la naturaleza orgánica de cada estudiante.

Se conceptualiza a la educación como un aprendizaje permanente que se fundamenta en la transformación personal y grupal, que inicia con procesos de cambios individuales y se proyecta a la comunidad y el entorno. Dichos cambios son guiados por los proyectos de vida que, en libertad, escogen los estudiantes.

Nuestro programa amplía y enriquece el currículo de Educación Inicial, la Actualización y Fortalecimiento Curricular de la Educación General Básica, y culmina con el Programa de Diploma del Bachillerato Internacional. Dentro del desarrollo curricular de nuestra institución es clave el bilingüismo como parte del perfil de salida de nuestros estudiantes.

Para lograr lo planteado nos basamos en la Estrellas Pedagógicas Kentenijianas, la cual consta de cinco clases de pedagogías:

  • La pedagogía de los ideales marca la meta que anhelamos alcanzar, es una educación de actitudes, poniendo el alma bajo la luz de un ideal, creando una actitud en la cual prevalecen las prácticas y los actos. El objetivo es involucrar a nuestros estudiantes en la intervención responsable en su comunidad, aportando lo mejor de sí mismos y realizando a plenitud el proyecto de su propia vocación humana y cristiana.
  • La pedagogía de vínculos propicia las relaciones de los estudiantes entre sí, con sus educadores, con su entorno y con el Dios de la vida, estableciendo vínculos sanos y profundos que serán la base para un desarrollo armónico. El objetivo es que los estudiantes tengan vínculos fuertes a lugares, ideas, obras, tareas, personas, a su país y en el plano sobrenatural con Dios.
  • La pedagogía de movimiento parte de la pedagogía de ideales, la cual destaca una meta dada, sin embargo, tomando en cuenta situaciones especiales nos puede llevar a ser flexibles, adaptarnos a nuevas situaciones, mantener un espíritu creativo y sobretodo una sensibilidad psicológica para captar las necesidades personales y comunitarias. El objetivo es que nuestros estudiantes sean capaces de respetar a los demás y que puedan adaptarse a las circunstancias que les toque vivir, manteniendo siempre su ideal como meta final y sabiéndose hijo de Dios.
  • La pedagogía de confianza basada en el respeto al ser único y original de cada educando y a sus procesos de crecimiento, desarrolla en plenitud todos los ámbitos de su personalidad (intelectual, afectivo, físico, social, artístico y espiritual). Se trata de ver lo positivo, lo valioso y lo bueno del otro antes de quedarnos en lo negativo, partimos siempre de la confianza. El objetivo es que los estudiantes confíen en sí mismos, y que confíen en los demás valorando sus capacidades.
  • La pedagogía de la libertad parte de la dignidad de cada ser humano y desarrolla en él su capacidad para decidirse por el amor, el bien, la verdad, la belleza y su compromiso para llevar a cabo lo decidido. El objetivo es que los estudiantes tengan la capacidad de discernir lo que se les presenta y saber tomar las decisiones correctas.

Todo esto dentro de un ambiente educativo que debe distinguirse por el espíritu de familia, el clima de alegría, la capacidad de acogida y de diálogo; despertará las fuerzas motivacionales del estudiante, fomentando la creatividad y la responsabilidad por el trabajo bien hecho y de la libertad. Las actitudes que brotan de estos vínculos despertarán en los estudiantes el anhelo por la conquista de los más altos valores y marcarán la misión y su proyecto personal.